Desde el 28 de agosto y hasta el 20 de noviembre de 2025, la Unión Europea ha abierto una consulta pública clave para definir su futura Estrategia de Calefacción y Refrigeración, que se presentará en el primer trimestre de 2026, con el objetivo de avanzar hacia una descarbonización asequible del sistema térmico europeo, que integra renovables y calor residual en edificios e industrias.
Este sector representa nada menos que la mitad del consumo energético de la UE y supera el 60 % en los hogares, mientras que aún depende en un 70 % de combustibles fósiles, primordialmente el gas.
Para revertir esta tendencia, Bruselas apuesta por acelerar la implantación de bombas de calor, sistemas de geotermia, solar térmica, redes urbanas avanzadas y fomentar la recuperación del calor residual procedente de procesos industriales y centros de datos.
Además, la estrategia se apoya en los marcos existentes, como la Estrategia de 2016, la Estrategia de Integración del Sistema Energético y la legislación vigente, y se enfoca tanto en la oferta como en la demanda. Se plantea mejorar la planificación de infraestructuras energéticas, impulsar la calefacción urbana y explorar proyectos de captación directa de calor solar.
Un aspecto relevante a considerar es que, aunque las tecnologías mencionadas están en plena aceleración, la biomasa se perfila como una pieza clave a futuro dentro de la estrategia energética, dada su capacidad de actuar como sistema de respaldo o complementario limpio y renovable.
Se prevé que las aportaciones ciudadanas y sectoriales recopiladas durante esta consulta pública serán fundamentales para identificar barreras persistentes y orientar el apoyo necesario para su aplicación efectiva.
En conclusión, esta nueva estrategia marca un paso decisivo hacia un sistema europeo de climatización más limpio, eficiente y sostenible, abre el debate sobre cómo integrar soluciones renovables emergentes con apoyo de políticas públicas.
